La escuela inclusiva pretende atender a las necesidades de todo el alumnado, sin distinguir por la raza, la condición social, la cultura o la religión, entre otros aspectos. Teniendo en cuenta aquellos casos en los que puede existir un riesgo de exclusión social.
Las barreras que nos encontramos para que esto sea una realidad son las siguientes:
Falta de recursos económicos que influyen negativamente en la posibilidad de las escuelas para adaptarse a todo el alumnado y crear una educación inclusiva.
Marcos legales que provocan que muchos alumnos y alumnas queden excluidos del sistema educativo
Profesorado desactualizado que no está suficientemente preparado para hacer frente a la diversidad que se puede dar en el aula.
Planes de estudio excesivamente rígidos que no tienen cuenta la necesidad de diversos tipos de aprendizaje.
Creencias erróneas y barreras físicas que dificultan la integración de personas con discapacidad o de personas de culturas diferentes.
Para eliminas estas barreras en el aprendizaje tenemos que aplicar la teoría de las inteligencias múltiples, promover la participación de todo el alumnado, centrarse en la persona y crear maneras nuevas y alternativas de evaluación.

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